Una gestión correcta de eventuales situaciones de emergencia, ciertamente muy poco habituales en los centros educativos, es imprescindible para garantizar la seguridad de sus usuarios, evitar la aparición del pánico (fenómeno que suele ser responsable de más víctimas que las emergencias en sí) y minimizar sus posibles consecuencias. Por otra parte, la rápida actuación ante un accidente puede salvar la vida de una persona o evitar el empeoramiento de las posibles lesiones que padezca.
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